13 nov. 2011

Que empiece la fiesta - Niccolò Ammaniti


Diarios de todo el mundo por estas horas, incluyen en sus ediciones complicadas y aburridas crónicas sobre la Italia Berlusconiana, algunas haciendo hincapié en la figura personal del renunciante, otras deteniéndose mayormente en lo político y social pero ninguna, créanmelo, llegará a aportarles una visión tan real y precisa, como la lectura de Que empiece la fiesta.
Son dos los protagonistas que alternativamente llevan adelante la novela: Fabrizio Ciba, joven y egocéntrico escritor cuyos trabajos le han otorgado un aura de celebridad y reconocimiento, que despliega muy a gusto en los circuitos sociales más selectos de Roma, a los que concurre asiduamente para libar halagos y minitas, aunque luciendo siempre su atuendo de intelectual crítico y progre, con detalles de ironía al tono. (No seáis mal pensados, no es Caparròs)
Saverio Moneta alias Mantos, un humillado empleado en la fábrica de muebles de su suegro, líder de la decadente secta “las bestias de Abadón” cuya sangría de adeptos (solo quedan cuatro) los ha puesto al borde de la disolución, evitable en tanto y en cuanto sean capaces de ejecutar un gran golpe de efecto, que los posicione entre los más despiadados y crueles en los foros de “diabólicos” de la web.
Ambos protagonistas coincidirán, por relatadas circunstancias, en lo que promete ser la mayor fiesta de todos los tiempos, que ofrecerá el poderosísimo e impredecible empresario Sasà Chiatti, en el mayor parque público de Roma, la Villa Ada, del que se ha adueñado para convertirlo en una especie de zoológico personal con el objeto de incluir en la celebración tres alternativas de caza mayor. (No seáis mal pensados, no es Berlusconi). Dos dìas durarà la fiesta, en la que pasarà de todo y como en la realidad, tampoco terminarà bien. 
Ya hace un par de años que comentè mi deleite por los libros de Ammaniti, al punto que soy uno de sus tifosi y aunque en esta novela se corre un poquito de sus anteriores registros, apelando a un humor más absurdo y delirante, la foto que narra de la Italia actual, se parece mucho a la “pizza y champan” menemista y en el retrato de esa fauna de personajes que a diario anidan las pantallas de tv (futbolistas, políticos, periodistas, actores, etc.) el autor no deja títere con cabeza.
Más que empezar, parece ser que la fiesta término para Il Cavalieri y a SuperMario, le quedo la ingrata tarea de hacerse cargo de la limpieza del salón, suerte que tiene su mameluco azul. Por supuesto, serán los que no fueron participados ni siquiera al brindis, los que deberán pagar la cuenta y los platos rotos. Nada que no nos haya pasado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

What about the English invent football championship?