18 dic. 2010

En picado - Nick Hornby


Si ya estas en la azotea, salta! rezaba el estribillo de aquel temazo de Don Cornelio y la Zona, cuya cinta solía repetir infinitamente en los ochenta, fogoneado tal vez por la inútil disposición del comfer de prohibir su difusión por los medios masivos, al considerarlo una apología del suicidio. También fue al influjo de este tema, que vi por primera vez en vivo a un cantante abandonar la firmeza de las tablas del escenario para lanzarse en caída libre sobre las cabezas de alucinados fans, que recibían en sus brazos al poeta Pandolfo, como si este fuese maná del cielo.

En picado, se pone a prueba el postulado de aquella canción, cuando el último día del año, cuatro desconocidos coinciden en subir los treinta metros que separan la azotea de un emblemático edificio con la vereda, esmerados en el utilitario objetivo de sumar suficiente fuerza de gravedad en sus cuerpos al momento de estrellarse contra el duro pavimento, situación que les garantizará un suicidio eficaz. Motivos para tan extrema decisión nunca faltan cuando el balance que suele hacerse por estas épocas, les ha arrojado un resultado exageradamente negativo a los cuatro, presentados aquí por orden de aparición:
Martin: un conductor televisivo bastante conocido caído en desgracia después de ser descubierto cogiéndose una quinceañera, traspié que le costo la perdida de esposa e hijas, trabajo, libertad y reputación.
Maureen: madre soltera de un joven con parálisis cerebral, hastiada de su insubstancial vida.
Jess: Joven rebelde e irrespetuosa, hija del ministro de educación, cuyo novio la ha abandonado y que carga con la desaparición de su hermana mayor.
JJ: guitarrista de una incipiente banda de rock que acaba de desmembrarse, finge una enfermedad terminal ante los demás, ante la trivialidad de su móvil suicida.

Aunque el porvenir los espante, el cuarteto no esta muy convencido de las bondades que depara el sueño eterno, por lo que deciden posponer por 90 días sus intenciones, pactando en ese lapso periódicas reuniones, de las que se sirve el autor para destilar con su particular humor, las múltiples formas que adoptan las relaciones humanas cuando prima la adversidad, la soledad y la baja autoestima. El libro esta estructurado en las voces de cada uno de los protagonistas, quienes a su turno van narrando su visión de los acontecimientos y como en casi todas las novelas de Hornby, los finales se desencadenan como un retorno a la “normalidad” inicial después de atravesar la zona de tormentas. No les dije ya, que Hornby es un maestro? Hace falta que lo repita? Ok.

27 nov. 2010

Contra el viento del norte - Daniel Glattauer




Hace un tiempo ya, mientras disfrutaba la proyección de una excelente película en el cine, la chica que ocupaba la butaca delante de mí, recibió y seguidamente contestó un par de mensajes en su celular; quizá el cadencioso sonido del aparatito o el brillo de su pantalla en el oscuro contexto, lograron desviar mi atención en el film para concentrarla en descifrar las diminutas letras que aparecían en la pantallita, cuyo fulgor me atraía como el reflector de un cazador a la liebre. Cuando por fin se apagó, un poco desencantado por que la trivialidad de los mensajes que había espiado no eran del tipo: “mate a mamá y me comí sus restos” que yo esperaba, me costo retomar el hilo de la película, habida cuenta de que mi actitud voyeurista hizo que perdiera parte sustancial de la misma.

Recordé la anécdota, razón que la traigo a cuento, mientras leía la sucesión de e-mails que conforman esta adictiva novela, primera editada en argentina del austriaco Daniel Glattauer.
La cosa es así: Emmi intentando dar de baja una suscripción envía equivocadamente un correo a un desconocido; este cortésmente contesta haciéndole saber su error. Ok, sorry. Meses después la mina persiste en el error, provocando una imaginativa respuesta que siembra en su interior aquello que mato al gato: curiosidad. A partir de allí el intercambio de correos crece proporcionalmente a la atracción entre los interlocutores, quienes a cuentagotas se van revelando detalles de sus vidas privadas, derivando en una poderosa y absorbente relación on-line, estado que ambos intentan perdurar, temerosos de que el mundo real destruya esa persona imaginada a partir de los datos ofrecidos en la bandeja de entrada. La curiosidad inicial se va transformando en deseo y el deseo deja al descubierto aspectos insatisfechos en la “feliz” existencia de la protagonista.

Afecto a clasificar, podría colocar a Contra el viento del norte en el estante: novela de amor epistolar, pero estaría mintiendo por dos motivos: no tenemos tal estante y el tema excede ampliamente el abordaje de la relación entre dos seres, ofreciendo múltiples alternativas de análisis a partir del choque planteado entre el mundo real y el virtual, de innegable actualidad. Otro costado para analizar es la manera en que esta escrita, ya que el libro es una sucesión de e-mails, tal cual aparecen en la compu, es decir con el encabezado, la hora y el día en que se envió, etc. situación que plantea una incipiente novedad estilística influida por las nuevas tecnologías, y esto no es un dato menor,  ya Barthes decia al respecto:
"Por eso la escritura es una realidad ambigua: por una parte nace, sin duda, de una confrontación del escritor y de su sociedad; por otra, remite al escritor, por una suerte de transferencia trágica, desde esa finalidad social hasta las fuentes instrumentales de su creación. No pudiendo ofrecerle un lenguaje libremente consumido, la Historia le propone la exigencia de un lenguaje libremente producido."

31 oct. 2010

Tristano muere - Antonio Tabucchi



“Cuando un elefante siente que ha llegado su hora se aleja de la manada, pero no se marcha solo, escoge a un compañero que vaya con él, y parten. Y avanzan y avanzan, durante kilómetros y kilómetros tal vez, hasta que el moribundo no decide que ése es el lugar para morir, y da un par de vueltas trazando un círculo…y en ese círculo sólo puede entrar él, porque la muerte es un hecho privado, muy privado, y allí no puede entrar nadie más que el que se está muriendo… y entonces le dice al compañero que le abandone, y el otro regresa a la manada.”
Tristan o, un partisano que ha luchado por la libertad y la justicia de su país, sintiéndose morir, convoca a los pies de su cama a un escritor, para dejar constancia de su lucha. Y es su única voz, en ejercicio de su memoria, la que irá subrayando los hechos que han jalonado su destino trascendente, sin por ello desconocer en algunos, sus propias miserias y contradicciones. En ese derrotero descubrirá que el enemigo ya no calza botas militares como en aquellos terribles años de guerra, sino que ahora, con la irrupción de la estupidez televisiva, se ha vuelto mucho más sutil y complejo.

“en su solemne objetivo de abolir totalmente de la mente humana cualquier clase de pensamiento nocivo para él, incluso el más nimio, empezará gradualmente a expurgar de sus cajas de cristal toda imagen portadora de ideas, hasta vuestra completa desintoxicación y la absoluta desaparición de todo signo significante …como las que os propinan cada noche...y así miraréis únicamente la luz, de vez en cuando un crepitar de puntitos luminosos, donde se perderá vuestro pensamiento y el naufragar os será dulce en ese fulgor."
El amor, la traición, la muerte y su acción política, han dejado profundas marcas en su vida y la de su patria, pero aprendió que la historia (individual y colectiva) se construye con las propias manos “solo con tener la fuerza de decirle, señora historia, usted no es nada, no se haga tanto la arrogante, usted no es más que una hipótesis mía, y si no le importa ahora me la invento como prefiero”. Su cuerpo ha acusado el impacto de tanta disputa y esta pasando la factura, la morfina que le suministran alarga la agonía del relato que preservará su pensamiento para convertirlo en palabra escrita, memoria que antes fue acción y lucha.

“porque cuando el monstruo ha sido vencido y has dejado de creer en los vencedores del monstruo, no te queda más opción que creer en tus propios sueños… la responsabilidad empieza en los sueños, porque nuestra mano sólo llega hasta donde termina el brazo, pero el sueño va mucho más lejos…es una prótesis, supera la cárcel de la existencia.”

16 oct. 2010

Mamá - Joyce Carol Oates




Como fue la vida de tu madre antes de serlo? Bajo que circunstancias descubrió el dolor, la ansiedad, el miedo? Hasta que punto esas experiencias originarias influenciaron tu vida? Para los hijos, la niñez y adolescencia de la madre es un terreno mayormente difuso, abordado solo a partir de algunas anécdotas, fotos y datos que en mayor o menor medida, son siempre escasos para tan necesaria pretensión. Igual que aquellos dibujos infantiles conformados a partir de la unión de puntos numerados, el perfil resultante es básico, insustancial, incompleto.
En el sondeo de estas profundidades se sumerge Nikki, la protagonista de Mamá, sin ánimo de ser rescatada, más con la convicción de que una vez retornada a la superficie, el trayecto desandado la devolverá fortalecida, distinta, otra.
Nikki lleva un tipo de vida descuidado y a la deriva, trabaja como reportera en un pequeño diario y mantiene una relación con un hombre casado y mucho mayor que ella, situación que su madre desaprueba totalmente y que contrasta con el estilo disciplinado y canónico que lleva su hermana mayor. Su madre se lo ha hecho saber después del almuerzo en que festejaron su día, poco antes de sufrir un violento hecho de inseguridad que acaba con su vida.
"Esta es la historia de cuanto echo en falta a mi madre. Algún día, de una forma única, será también tu historia."
Superada la tragedia, con el paso de los días las hermanas deciden desmontar la casa materna para ponerla en venta. Es durante ese proceso, al influjo de recuerdos y reencuentros, que Nikki decide posponer la venta y mudarse a su primitiva casa. Allí, las voces de antiguos vecinos, parientes y amigos de su madre, irán llenando aquel perfil incompleto, otorgándole a la figura de su progenitora matices y pliegues ignorados, que terminarán por revelarle cuanto de ella hay en su forma de ser y hacer las cosas.
“Cuando nos hacíamos mayores. Cuando éramos duras en nuestras opiniones sobre los demás como saben serlo los adolescentes “camina un kilómetro sobre mis pisadas; entonces, júzgame” es lo que mi madre solía decir."
Una hermosa novela, casi un homenaje a la memoria que se lleva en la sangre y de la que particularmente rescato como uno de sus mayores logros, el hecho de que al influjo de su lectura, indefectiblemente el lector se conectara con su propia experiencia. Y ese ejercicio, intimo y personal, puede que resulte un buen regalo para la Vieja, en su día.

27 sept. 2010

El curioso incidente del perro a medianoche - Mark Haddon


Cristhoper, el protagonista y narrador de la novela, una noche encuentra al caniche de su solitaria vecina despanzurrado en el jardín y en un malentendido es culpado por esta del crimen canino, situación que le provoca una pintada de dedos en la policía.
Cristhoper vive solo con su padre (aparentemente su madre murió un par de años atrás) tiene 15 años y un trastorno neurológico catalogado como síndrome de Asperger que dificulta notablemente su interacción social. Esta alteración de espectro autista, le impide entender el lenguaje no verbal, lo que entorpece la interpretación de la información que recibe; en contrapartida posee una inteligencia muy superior a la normal en aspectos como el lógico-matemático y una incapacidad absoluta para mentir o entender metáforas y frases de doble sentido.
El incidente con el perro lo ha avergonzado y lo impulsa a investigar la identidad del asesino, volcando sus consideraciones en un libro que comienza a escribir a instancias de su maestra en la Escuela Especial a la que asiste. Su escaza empatía dificulta notablemente su cometido, al punto que su padre descubre el libro y temeroso de que su hijo se meta nuevamente en problemas, se lo confisca, prohibiéndole terminantemente continuar sus planes referidos al suceso del perro. La intención de recuperar esas anotaciones aproximará al protagonista a una seguidilla de revelaciones acerca de sus progenitores, quienes por acciones u omisiones, terminan por empujarlo a enfrentarse con sus miedos y obsesiones, pero también con una sociedad prejuiciosa que encasilla y ningunea su neurodiversidad.
El autor no expone estas conductas de manera obvia y panfletaria, sino que lo concibe en la piel del protagonista, pues el libro que leemos, no es otra cosa que el escrito por Cristhoper a partir de la injusta acusación de su vecina. Y es precisamente esa actitud, la de ponerse en el lugar del distinto, lo que lo hace creíble y placentero.
Juzgo interesante conocer como alteraciones de este orden no impiden el desarrollo integral del individuo, aunque resulta muy peligroso que como sociedad, en el procesamiento de la información que nos llega, seamos incapaces de interpretar los gestos que nos alertan sobre padecimientos futuros. Y actuar en consecuencia.

12 sept. 2010

Como ser buenos - Nick Hornby


La efeméride imponía mi presencia en el tradicional acto escolar del Día del Maestro, al estímulo de la participación de uno de mis niños. Las palabras de bienvenida, lejos de toda originalidad, transitaron las hondas huellas de la función docente tras la “formación de personas de bien”, anhelada tierra prometida al que deben ser guiados prioritariamente los párvulos inocentes. No estamos aquí para juzgar resultados, sino para formular la pregunta de examen: ¿Cómo es una persona de bien? ¿Qué es ser bueno?
Una de las posibles respuestas, quizás la haya ensayado el inglés Nick Hornby en precisamente: Como ser buenos.
La novela es narrada en primera persona por la medica Katie Carr, madre de dos hijos en edad escolar, casada con David, un cínico y malhumorado columnista de un diario Londinense, lugar donde residen, en uno de sus tranquilos y acomodados barrios. Su infeliz vida matrimonial la lleva a adornar la frente del esposo con un desconocido y aprovechar el público desliz para separarse. Lejos de lo esperado, tras una terapia con el gurú DJ Goodnews (un ex toxicómano transformado en manosanta) el marido no solo la perdona, sino que se transforma en lo que ella siempre soñó: un ser cariñoso, comprensivo y preocupado por el prójimo.

"Soy la peor pesadilla de un progresista –dice David al final de su letanía, con una sonrisa que podría describirse perfectamente como maliciosa.
-Que quiere decir eso?
-Creo en todo lo que tú crees. Pero yo voy a ponerlo en práctica."
El “nuevo” David es un desenfreno de solidaridad y buenas intenciones; dona los juguetes y computadoras de sus hijos, conmina a sus vecinos a seguir su ejemplo y alojar a jóvenes sin techo en sus dormitorios, invita a Goodnews a vivir a su casa y se empeña junto a este a solucionar la miseria del mundo. Tanta bondad transforma en un mar de dudas el mundo de certezas de Katie, obligada por imperio de las circunstancias, desde su concepción liberal, a aceptar las contradicciones del liberalismo y a redefinir los límites dentro de los cuales sentirse razonablemente satisfecha con el nivel material de su vida.

"Sabemos lo que está bien, pero no lo hacemos porque es demasiado arduo, exige demasiado; y ni siquiera el tratar de curar a la señora Cortenza es garantía de nada, así que de una forma u otra acabo siempre el día con cosas en el debe en lugar de en el haber… David, entre tanto, se ha estado confabulando para salvar a los sin techo. Y, sin embargo, sigo aferrada a la creencia de que soy mejor que él."
Contada en un tono accesible y ameno, plagada de referencias de actualidad y fundamentalmente con una gran dosis de humor, característica singular y atractiva del autor, a lo que equivocadamente algunos consideran –al hacer reír me refiero- como algo de menor valía en la producción literaria. Seguramente ese tipo de lector discrepará conmigo cuando afirme que Nick Hornby es un maestro. Y esa actitud lo apartará del camino del bien. Sí.

22 ago. 2010

Mientras agonizo - William Faulkner



La obra de William Faulkner quizás sea una de las más influyentes en la literatura del siglo pasado, situación que se mantiene casi imperturbable, durante lo que va de este. Escritores de los más variados géneros, estilos y países han manifestado públicamente sentirse influidos por el estadounidense. Pero…que tendrá ese petiso que a todos descoloca ? tendrá magia, tendrá hechizo? También se preguntó el “maravilloso” Ricky, en aquella recordada canción; aunque ciertos intelectuales pusieron en duda que la misma estuviese inspirada en Faulkner, nótese la similitud en la métrica y la rima de ambos títulos: que-ten-drá el-pe-ti-zo / mi-en-trás a-go-ni-zo. A pesar de los dichos la influencia es notable. Y te da chapa.
No hace falta haber leído más que un par de páginas de Mientras agonizo para conocer por qué la gran mayoría de escritores anhela una “influencia folkeriana” en su obra.
La novela narra las vicisitudes de los Bundren, una familia del sur de los EEUU a principios del milnovecientos, cuyo denostado status social de “blancos pobres” comparte los últimos lugares de la grilla, levemente por encima de los esclavos negros.
La odisea comienza cuando después de unas semanas de agonía, muere la madre y el viudo junto a sus cinco hijos deciden enterrarla en su ciudad natal, cumpliendo así su último deseo. El viaje se transformará en un vía crucis y el cuerpo de la finada se irá descomponiendo a la par de las intenciones de los miembros de la familia, cada uno de los cuales persevera con obstinación en la empresa, ocultando las verdaderas razones por las cuales quiere llegar a la ciudad. Narrada en monólogos interiores, cada personaje va reflejando sus propios pensamientos y a medida que avanzas en la lectura te das cuenta quien es quien, sus móviles y sentimientos, hasta la última frase del libro, en la que todo se condensa y se revela.
Como será de poderosa esta obra maestra, que su influjo a inspirado hasta este debate, donde los personajes también ocultan detrás de un loable fin, oscuros y personalísimos intereses.

26 jul. 2010

Snuff - Chuck Palahniuk



Después de varios días de frío intenso, la agradable temperatura del fin de semana asignaba a mi persona la imposibilidad de seguir dilatando algunas tareas hogareñas que se me reclamaban. No obstante, después de almorzar y en excusa digestiva, encaré Snuff, cuya lectura demoraba influenciado por la crítica negativa de varios medios que la rotulaban como repetitiva, efectista, prescindible y varios sinónimos del estilo.
No te lo creas.
¿Qué hace uno cuando toda su identidad queda destruida en un solo instante? ¿Cómo reacciona uno cuando toda la historia de su vida resulta estar equivocada?
Es lo que se pregunta Sheila, la joven productora de la película porno, en la cual 600 tipos serrucharán consecutivamente el ya desvencijado cuerpo de la legendaria estrella Cassie Wright, quien intentará de esta manera, culminar su carrera batiendo el record mundial de gang-bang.
Localizada en el set de filmación, más precisamente en el subsuelo en donde los inscriptos esperan su turno para actuar, la novela alterna la narración en las voces de la productora y tres interesados:
El joven nº 72, cuya madre adoptiva, al descubrirlo masturbándose con una muñeca inflable viendo un video de Cassie, lo echa de casa espetándole que esa guarra es su madre biológica.
El nº 137, actor fracasado, intentará redimirse ante su padre de su homosexualidad, apelando a una actuación convincente gracias a una sobredosis de viagra.
El nº 600 es un decadente pornostar que en su juventud, mediante el uso de barbitúricos, inicio a su bella e inteligente noviecita en la carrera del cine porno…y en la maternidad.
Cada uno guarda interiormente disímiles expectativas respecto del breve momento que compartirán con la reina del porno, pero todos sostienen en común el deseo de que cambie para siempre sus vidas. Y lo hará. Pero no como tú lo imaginas.
Ignoro por que la crítica reclama en esta novela, actitudes y posturas que el autor nunca tuvo en las anteriores. Palahniuk escribe de este modo desde siempre, es su estilo y lo mantiene, como tantos otros. O lo tomas o lo dejas.
Pero no te lo creas.
Recién cuando llegué al final, me percate que los rayos del sol ya asumían la horizontalidad del ocaso, cuyo manto de sombras no tardarían en eludirme de las reparaciones prometidas y el malhumor de mi mujer.
Créetelo.

3 jul. 2010

El Fantasista - Hernán Rivera Letelier


"El hombre apretó la pelota como verificando la cantidad exacta de aire, miró al cielo, se persignó con la liviana gravedad de los futbolistas (mientras lo hacía, la sombra de un jote lo cruzó por encima), lanzó la pelota hacia arriba, la amortiguó con la cabeza y comenzó a hacer sus increíbles malabares de futbolista de circo. Nosotros nos quedamos pasmados."
La tercera persona que relata la novela, es un doblegado habitante de Coya Sur, un eclipsado pueblito perdido en las salinas del desierto Chileno, al que por extrañas fuerzas del destino llega Expedito González, el fantasista de la pelota, justo unos días antes de que el seleccionado local juegue el partido final contra su eterno archirrival, el combinado de Coya Norte, ciudad que encarna en sus vecinos el progreso, la prosperidad y el desarrollo.
"Y fue el Pata Pata, el que de pronto dijo lo que todos nosotros estábamos pensando: que ese casposo –así trataba él a todo el mundo- nos había caído por la chimenea; que con él jugando de centro-forward el domingo próximo le podríamos sacar la cresta a los cometierra. Por su parte, nuestro pechoño y vitalicio presidente de la Asociación de Fútbol, caído en piadoso arrobamiento, musitó, casi rezando, que el fantasista de la pelota blanca era propiamente nuestro salvador, algo así como un enviado de Dios. –Este hombre es el Mesías, dijo-"
A partir de esta posibilidad, toda la población sureña se embandera tras la ilusión que despierta el diminuto futbolista recién llegado de tierras extrañas, quien al final acepta el convite, a cambio de las contribuciones correspondientes. Durante los días previos, Cachimoco Farfán, el loco que con un tarro como micrófono relata los partidos, mezclando las acciones de los jugadores con algunas infidencias de sus vidas privadas, se encargará de glorificar, con su característico lenguaje plagado de términos médicos, las sensacionales virtudes del fantasista ante los rivales.

La desazón se hace presente, cuando en el primer entrenamiento, a escasísimos días del trascendental encuentro, se percatan de que Expedito González jamás ha jugado en un equipo y que ignora totalmente las bondades del juego asociado. El es solo un individualista del espectáculo, desconoce elementos básicos del juego como los pases, la marca, el gol. No obstante la ficción resulta en ocasiones ser más benévola que la realidad.


Lo que acaban de leer es una reseña del libro “El Fantasista” escrito por Hernán Rivera Letelier en el 2006 y publicado en Argentina en marzo del 2007. Incurren en error aquellos que quieran ver algún punto de contacto con los acontecimientos vividos por nuestro elenco nacional el día de hoy.


15 jun. 2010

El arte de la Resurrección - Hernán Rivera Letelier



Aunque nacido en el sur de Chile, Hernán Rivera Letelier de muy pequeño se estableció con su familia en el norte, pleno desierto de Atacama, en uno de esos enclaves nacidos (y hoy ya desaparecidos) al calor de la explotación del salitre, que lo tuvo como uno de sus sufridos obreros durante casi 30 años. Ese desierto, inhóspito y olvidado, que marcó a fuego su vida y su obra, también es protagonista de su último libro, gracias al cual hace un par de meses ganó 120mil euros, premio que Alfaguara otorgó por decimotercera vez a la mejor novela inédita escrita en castellano y que contrasta notablemente con el primero que ganó en su carrera, a juzgar por sus dichos: “Escribí mi primer poema tirado en una playa, muerto de hambre. Lo escribí para enviarlo a un concurso radial cuyo primer premio era una cena en un hotel. Me la gané y nunca más paré de escribir”.

El arte de la resurrección”, tal el título del libro premiado, está inspirado en un personaje real, Domingo Zarate Vega, que vivió a principios del siglo pasado en el valle de Elqui, y que después de cumplir los 33 años, se largo a peregrinar por todo Chile anunciándose como la reencarnación de Jesucristo.

El personaje resultante de la ficción es uno de esos perdedores entrañables, cuyos actos a la par que confirma, pone en duda la esquizofrenia que padece. Su dignísimo vagar por los miserables asentamientos salitreros, predicando inéditos evangelios, recetando remedios caseros y soportando bromas de todo tipo, lo acercarán a "La piojo", lugar donde vive Magalena, una “puta santa” o una “santa puta” devota de la Virgen de la Merced, a la que intentará sumarla en su apostolado, sabedor de que los deberes espirituales no inhiben los carnales. El conflicto sindical que se vive en la salitrera, nos perfilará la conformación de ese pequeño y simbólico mundo de fuerzas en pugna, las que terminarán por derramar insondables consecuencias sobre sus protagonistas.

Escrita con un lenguaje pleno de regionalismos, el humor que se despliega en sus páginas termina por conformar un “cristo” absolutamente humano, preso de tentaciones y sentido del humor, que en medio de un sermón puede decirle a sus discípulos: 'Esperadme, que voy a mear detrás de esos arbustos" sin por ello perder integridad.

Comúnmente se sitúa a Letelier entre los cultores del realismo mágico, sin embargo sus personajes se parecen mucho más a los de Osvaldo Soriano que a los de García Márquez, y como le ocurriera en vida al "gordo", su escritura es ninguneada por el establishment literario de su país y el nuestro. Para cuando se den cuenta, ya su nombre será bandera en las hinchadas.

5 jun. 2010

Bullet Park - John Cheever

Por aquellos desglobalisados años en que los de mi generación cursábamos el secundario, hacia su tímida aparición en la currícula del Industrial, la materia Inglés. Llevada adelante por desangelados docentes, luego de tres años de duro machacar se daban por satisfechos si conseguían que repitamos la frase “this is a pen” y su variante “this is a ruler”, además del nombre ininglis de algunas herramientas. Entre las pocas que me acuerdo, figura el dúo Martillo y Clavo. Hammer and Nailles, precisamente, se apellidan los vecinos de una urbanización (léase Country) de clase media/alta en las afueras de Niuyorciti.

Los Nailles, fervorosos creyentes de la santidad del matrimonio y la rectitud espiritual, gozan de una vida reposada, mechada con escénicas tertulias semanales con sus pares.

"Muchas mujeres se le habían insinuado a Nailles en el curso de su vida, pero cada vez que lo atacaba una ardiente divorciada, viuda o esposa insatisfecha, su miembro viril manifestaba un doloroso desinterés, como exhortándolo a volver a casa. Era un órgano domesticado, amante de la cocina casera, el fuego en la chimenea y los muslos de su esposa."

Adoran a su único hijo adolescente, al que educaron en un ambiente de sobreprotección y moralidad. Tan convencidos están de su modo de vida, que no perciben a tiempo el desanimo y la asfixia mental que este provoca en el joven. Es allí que el pesar irrumpe en el seno familiar, trastocándolo todo.

Por su lado, Hammer arrastra un pasado de padres abandónicos, conciencia atormentada y alcoholismo; Su reciente matrimonio es un flagrante fracaso y por si fuera poco, tiene que bancarse que su perfectirijillo vecino lo incluya en el exclusivo club de pesca del barrio. 
"Mientras miraba a su víctima, procedió a eliminar de su acusación todos los agraviantes clichés que podían justificarla…Hammer sabía que lo había elegido por otros motivos. Precisamente por su ejemplaridad."
En este contexto, solo cabe formular aquella ley física cuya hipótesis postula que todo Clavo que sobresale se expone al Martillazo. Y está bien.

Por estos días se cumple un nuevo aniversario de la muerte de ese verdadero Maestro que fue John Cheever, quien retrato como nadie la vida en los suburbios acomodados, con sus fachadas opulentas, su normalidad desesperante y, bajo esa superficie lujosa e impecable, el infierno que late. A su alcohólica memoria, Salud!

2 may. 2010

Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce - R. Bolaño/A.G. Porta

A manera de homenaje en el día de los Trabajadores, juzgo pertinente reseñar una novela cuyos protagonistas aborrecerían que se los considere parte de ese colectivo. El libro todavía no fue publicado en Argentina, pero en España ya lleva un par de ediciones, y cuenta entre sus atractivos el hecho, no menor por cierto, de haber sido la primer novela que pariera el finado Roberto Bolaño, autor al que una pléyade internacional de fanáticos (que no me incluye) le profesan al día de hoy, gran admiración y reverencia. Fue escrito en colaboración con Anthony García Porta, un amigo que el chileno supo agenciarse durante su estadía en Barcelona, ciudad cosmopolita que sirve como contenedora de la trama. Narrada en primera persona, el protagonista es un joven catalán cuya apatía existencial apenas es perturbada por la idea de convertirse en escritor, situación que pospone en pos de seguirle el tren a la mujer de la que esta enamorado:


Ana Ríos Ricardi, sudamericana, veintidós años, pelo corto, había elegido el camino, en realidad el atajo, y yo parecía encantado, fijo en el asiento del copiloto, apenas con la entereza necesaria para intentar contar los árboles que corrían en sentido inverso. Encantado era la palabra justa. Con esos árboles, me dije, fabricarán naves similares a las que acabo de quemar. Comprendí que me había arruinado y eso ya era un éxito.

Ana, podrida de la dignidad que otorga el trabajo, máxime cuando este es decente, lo arrastrará por el venturoso camino del delito, asaltando sus antiguos lugares de empleo.

¿El futuro? Maravilloso! Trabajar y trabajar para edificar no sé qué país, tonterías de esas que sólo creen alemanes y belgas. Cuarenta años más y luego retirarse con una módica pensión del estado; eso en el caso de que antes hubiéramos conseguido trabajo, posibilidad cada día más remota.

La personalidad violenta y psicótica de la mujer, ira minando las salidas a ese itinerario de crímenes al estilo Bonny & Clide, del que ya no podrán volver juntos.

El largo y ocurrente título de la novela hace referencia a la veta Joyceana del personaje central, y procede de un poema de Mario Santiago, aquel de Los Detectives Salvajes, “consejos de un discípulo de Marx a un fanático de Heidegger”, aunque para este post, hubiese sonado mejor Feliz día, Trabajadores!

18 abr. 2010

Cuentas Pendientes - Martín Kohan


Durante mi estancia en la capital cordobesa, compartía con cinco amigos un ruinoso departamento cuyo alquiler pagábamos en sendas rigurosas partes. Era un deber ético, solidario y de convivencia, no retrasarse jamás en el aporte común, pues dicha situación comprometía, más aun, los ya de por si alicaídos bolsillos de los demás. Fue una hermosa edición de los Cuentos Completos de Roberto Arlt, con tapas negras y prologo de Ricardo Piglia que saco seix barral aquel año, la causa de que al día de hoy, cuando coincidimos en algún encuentro con ellos, todavía me reputeen por ese mes de alquiler que tuvieron que bancarme.

Cuatro son los meses de alquiler que debe Gimenez, el octogenario protagonista de Cuentas Pendientes, aunque el desvío de fondos en este caso, responde a una causa mucho más obsesiva que la mía: sumar fracasos yéndose de putas, a sabiendas de que la firmeza de su deseo no se corresponde con la flacidez que muestra esa parte de su físico.

La voz dominante del acreedor, nos ira narrando un perfil miserable y decadente del moroso viejito, quien ocupa para sí un departamentito minúsculo en planta baja, mientras que su insoportable ex mujer y su convaleciente ex suegra, ocupan uno mas espacioso en el tercer piso, acrecentando no solo su deuda, sino fundamentalmente su oprobio, al no poder desligarse de ellas. La solitaria y anodina vida de Gimenez se completa con la única amistad del retirado coronel Vilanova, a quien suele aportarle algún dato interesante para su negocio de venta de autos usados, que el militar retribuye ahora en dinero, aunque en oscuras e innobles épocas supo agenciarles en adopción una hija de desaparecidos nacida en cautiverio.

Terciando la novela, locador y locatario se encuentran frente a frente, en diferentes y obvias condiciones de fortaleza, que el transcurrir de ese cruce ira lavando, hasta dejar al descubierto las cuentas pendientes que también corroen al dueño.

No voy a ahondar aquí en la calidad de la prosa de Martín Kohan, por todos ya conocida, basta un sustantivo tuneado en adjetivo por obra y gracia de la cultura popular cordobesa: un librasazo!

10 abr. 2010

Nivel Medio - Sergio Gaiteri


La parálisis que afectó a este blog durante algunas semanas, tuvo sus raíces en la temporada de texto escolar, hecho que anualmente nos pone en estado de catatónica ansiedad. Durante ese período, la librería se asemeja a esos apacibles pueblitos serranos que en verano se ven sacudidos por una marea de “turistas”, cuyos estados de animo van desde la histérica ansiedad de los más pequeños hasta la apática pereza de los adolescentes. Esa coloratura de caracteres se sintetiza por proximidad en la personalidad del librero, tornándolo un ser irascible y soez, seduciendo la insanía. Aquellas personas de buen corazón, sabrán disculparlo.
En ese contexto escolar también se desarrolla Nivel Medio, la primer novela del cordobés Sergio Gaiteri, edición que esperaba con abundante expectativa, menos por la excelente performance obtenida en un par de concursos (fue finalista del premio Clarín/08 y Emecé/09) que por haber leído el cuento homónimo en su anterior trabajo, Certificado de Convivencia.
Aquel cuento, se transformó en el primer capitulo de la novela, presentándonos a un joven docente de literatura principiar su carrera laboral al frente de un curso entre cuyos alumnos se destaca, por discordancia, Alfio, un pibe que destila un impasible odio hacia la escuela en general y a una pareja de compañeros en particular; sentimiento que solo se hace visible en las producciones literarias exigidas por el docente, plasmado en una prosa refinada cuyo estilo lo emparenta más que a Güiraldes, a Marilyn Manson.
Alfio parece ser un artefacto a punto de estallar, pero su figura queda desactivada de la trama cuando Claudio, el docente, descubre que su mujer lo engaña con el odontólogo para quién trabaja de secretaria. El propio peso de esta noticia termina por torcer el eje de la novela, intercalándose a partir de allí, las voces de quienes comparten la misma mujer. Ambos protagonistas pertenecen a contextos y generaciones distintas, sin embargo la manera en que afrontan las relaciones personales son parecidas: prima en ellas el desconcierto, la duda, la imposibilidad de descifrar el mecanismo que las constituye y que tan bien parece manejar la mujer que los iguala. Cada uno afronta su historia personal con ese karma a cuestas, y por esa ladera desfila la novela, sabedora de que la última es solo una página más.
El día que llegó este libro, apenas termine de cenar, lo calcé debajo del brazo y enfile para la pieza. Cuando lo termine y volví a tomar conciencia de quién era y donde estaba, mi mujer y los chicos hacia rato ya dormían. Lo deje arriba de la mesita y me dormí con la sensación de aquel plateista, que aunque su equipo ganó por goleada, espera la salida del técnico para reprocharle por lo bajo: Gaiteri, ponelo al pibe!

19 feb. 2010

Lengua Madre - María Teresa Andruetto



Se tuvieron que ir. Tanta hambre lleno la panza de los barcos y los degeneró en bulímicos. La pampa que era virgen e ingenua, se empino los primeros vómitos creyendo que era champán. Cuando se dio cuenta, la adicción ya se le había hecho carne y costumbre. No será rico pero llena, habrá pensado y siguió chupando todo lo que le trajeron. De ese brebaje fermentaron mis cuatro abuelos. Todos piamonteses. La muerte y ese prodigio del aprovechamiento de los recursos que eran las “carneadas”, solían juntarlos. Mis ojos de niño alcanzaron a orillar aquellas reuniones, donde la grapa sucumbía en el afán de humedecer aquel lenguaje seco, de palabras cortas que chocaban contra el paladar antes de salir, como si una mano invisible les apretase la garganta mientras hablaban. Nunca pude pronunciar correctamente marin’a, sinónimo de nona con que identificábamos a mi abuela Francisca. En mi recuerdo la sigo llamando maringa, apretando la nuez con el dedo cuando vocalizo la “g”. Sus padres y la mitad de sus hermanos se habían tomado el palo de Airasca, un pequeño pueblito pegado a Turín, del que muchos años después, también se piró Stefanín, el referente masculino de esta novela familiar protagonizada por tres mujeres: su esposa, su hija y su nieta.
Arrancando en la actualidad, el libro se centra en la figura de Julieta (la nieta) quien después de pasar unos años en Alemania como becaria, retorna al país a cumplir el deseo de Julia, su madre recientemente fallecida: leer las cartas que durante años fue acumulando, a manera de póstumo descargo.


“Recorrer las cartas es recorrer el pasado, debe comprender eso si quiere seguir adelante: un pasado no solo suyo, sino también de su familia y de su tierra.”


La lectura de esas cartas, escritas en su mayoría por la abuela, nos remiten al pasado y al drama: la huida de Julia al sur, su largo ocultamiento en un sótano escapando de la represión militar, el tempranero exilio de su compañero, el nacimiento y la posterior separación de Julieta, criada al amparo de sus abuelos en la pueblerina y cercana Oliva (Aldao en la ficción). Ese ejercicio de antropología epistolar en que se sumerge Julieta, la irá conectando con la sencillez de sus recuerdos familiares, impregnados por la lengua y la cultura piamontesa, combo que terminará por responder los dolorosos interrogantes que marcaron su vida.


“Cree que la tristeza –como tantas otras cosas- se hereda. Fue educada en ese pueblo, bajo la tutela de un hombre que perdió a su padre en la guerra, que se trasplantó en otro país, que arrastro el dolor de perder a su familia y que llevó ese dolor a todas partes. Eso le dejó huellas. Ella no puede decir: la guerra, el exilio, la muerte, no tienen nada que ver conmigo.”


Maravilloso también resulta la inclusión entre las cartas de algunas fotos (presentes en la edición), que en su silencio de plata nos remiten atmosferas, fisonomías y expresiones que el lector va descubriendo a la par de la protagonista, en un proceso simbiótico de indagación y empatía. Resulta difícil no reconocerse en la simpleza de esos ambientes de clase media de pueblo de llanura, enmarcados en aquel formato 9x13 cm.
 “Lo que para algunos es trapo, para otros es bandera”, sentencia la nona, y probablemente la pertenencia a una misma cosmovisión con la autora, hayan influido en la manera que la lectura de esta novela me caló hasta los huesos. Sin embargo, sospecho que hay algo más. Puede hacerse muy buena literatura relatando hechos extraordinarios, pero muy pocos tienen la capacidad de llegar más allá, prescindiendo de ellos. Maria Teresa Andruetto lo hace. Y nos pertenece.




12 feb. 2010

El silenciero - Antonio Di Benedetto


Por estos días la avenida que bordea el río de mi ciudad, trueca sus largas visuales de verde fisonomía por la apretujada y serpenteante hilera de tablones con roja piel de nylon, en donde anualmente nos acodamos, locro mediante, a renovar el compromiso colectivo de las peñas. En improvisados escenarios, ignotos cantores ofrecen su arte, amplificados por desleales parlantes que se baten en estériles batallas por imponer sus decibeles. La justa se renueva noche a noche precedida por un estruendo de bombas, que intima a perros y huraños a la desesperada pesquiza de algún hueso de silencio. Similar búsqueda es la que emprende, con obstinada perturbación, el protagonista de El silenciero, cuando vecino a la casa que comparte con su madre, instalan un taller de reparaciones. El ruido de allí derivado comienza a torturarlo, resultando en vano las denuncias y sabotajes que lleva adelante en pos de aplacarlo. Ni la amistad de un alucinado personaje, ni la concresión de su casamiento, logran pacificar su atormentada existencia, siempre acechada, a pesar de las continuas mudanzas, por algún ruido que le impide concentrarse en su anhelado y siempre postergado, proyecto de escritura.
"Lo sabés ? La noche fue silencio. Precedió el silencio a la creación. Silencio era lo increado y nosotros los creados venimos del silencio. De silencio fuimos y al polvo del silencio volveremos. Alguien pide: que pueda yo recuperar la paz de las antiguas noches y se le concede un silencio vasto, serenísimo, sin bordes. El precio es su vida."

La prosa lacónica y depurada del gran maestro mendocino (que como señala JJ Saer en el prólogo, no reconoce antecedentes ni continuadores) encarna brillantemente no solo la personalidad del protagonista, sino también el postulado que lo lleva adelante: sofocar el ruido, que no nos deja escuchar al cantor.
Cualquier similitud con la realidad del país, es mera coincidencia.

1 feb. 2010

Plataforma - Michel Houellebecq


"La gente desconfía de las personas que a partir de cierta edad se van solas de vacaciones; creen que son un poco egoístas y probablemente un poco viciosos; no puedo decir que se equivoquen."
La cita aparece en la primera página de Plataforma, un libro cuya temática aborda el sexo y las vacaciones de manera inteligente y brillante.
Michael, un empleado público cuarentón y soltero, recibe la herencia de su recientemente fallecido padre y decide patinarla cumpliendo el sueño de la gran mayoría: viajar a algún sitio exótico donde coexistan, en número regular, playas y putas.
Elije como primer destino Tailandia, lugar al que también partirá el lector, junto a un heterogéneo grupo de turistas, cuyas actitudes y posturas son descriptas y analizadas desde la mirada acida y apática del protagonista. El tipo no será un partenaire ideal como compañero de viaje, pero por lo menos la tiene clara:

“Seducir a una mujer que uno no conoce y coger con ella se ha convertido, sobre
todo, en una fuente de humillaciones y problemas. Cuando uno considera las
fastidiosas conversaciones que hay que soportar para llevarse a una tía a la
cama… se entiende que los hombres quieran ahorrarse problemas a cambio de una
pequeña suma.”

No obstante, conoce a Válerie, con la cual una vez retornados a sus respectivos hogares, vivirá un romance de imprevista intensidad, que los llevará a emprender, junto a un amigo de ella, el negocio del turismo sexual, que luego del éxito inicial, acabara en tragedia.
La novela, cuyas escenas de sexo son de las mejores que he leído, plantea que si antes la seducción era el mecanismo para establecer encuentros sexuales, el narcicismo y egoísmo de que hoy es objeto esa seducción, a dado paso a suplirla por el poder del dinero.
Como contraste aparece el amor autentico y absoluto de su relación con Válerie, oposición que se sustenta en el sentido de la entrega:
“Es imposible hacer el amor sin un cierto abandono, sin la aceptación, al menos
temporal, de un cierto estado de dependencia y de debilidad. La exaltación
sentimental y la obsesión sexual tienen el mismo origen, las dos proceden del
olvido parcial de uno mismo; no es un terreno en el que podamos realizarnos sin
perdernos.”

Párrafo aparte merecen algunas polémicas consideraciones que el autor expone sobre Cuba y la religión musulmana, situación que le imputó feroces críticas de los más variados sectores. Más allá de eso, leerla es un verdadero placer.

22 ene. 2010

El evangelio según Van Hutten - Abelardo Castillo


Suelo elegir pasar las vacaciones en lugares no demasiado congestionados, preferiblemente del Valle de Calamuchita, en donde la conjunción de sierras y pinos sosiegue el espíritu desbocado y estrepitoso de mis niños. Este año cambie de lugar aunque no de paisaje, lo que me valió la reprimenda de la más pequeña de mis hijas, quién visiblemente molesta me recrimino la inutilidad del regalo que invariablemente le traen los Reyes Magos (palita, balde y rastrillo) en aquellos lugares llenos de "pierdototas". Cuando se entere que ambas decisiones pertenecen al mismo ser, ruego logre reprimir el deseo de convertirse, ipso facto, en huérfana.

Uno de los lugares que se ajusta perfectamente a las premisas descriptas es La Cumbrecita, hermosa y enigmática villa alpina enclavada en nuestras serranías cordobesas, a la que en plan de vacaciones acude el narrador de esta novela: un maduro y conflictuado profesor de historia quien descubre que allí se esconde el paranoico arquéologo Estanislao Van Hutten, que en 1947 descubriera los rollos del mar muerto. En misteriosos encuentros, el arquéologo le ira revelando su interpretación de aquellos milenarios escritos que ocultan una verdad tan influyente como el poder que la silencia, ficción que le sirve al autor (un apasionado del tema, Abelardo Castillo fue educado en un colegio Salesiano, lo que le despertó una gran vocación sacerdotal, que según sus palabras fue desviada por la temprana lectura de Descartes, la que le mostró el camino que terminaría por ubicarlo en las antípodas de aquella inspiración adolescente) para darnos su versión de Jesús:


"En suma que Jesús era hijo de Dios pero no era en absoluto, el Jesús de la
tradición. Era un esenio, una especie de anarquista que habia venido a poner al hijo contra el padre y al hermano contra el hermano, un judío de carne y
hueso que decía: si lo das todo menos la vida, has de saber que no diste nada, y que, por si esto fuera poco, había establecido el mandamiento imposible de amar al prójimo como a uno mismo".

Escrita con un lenguaje sencillo y efectivo, la sensación colectiva de que los habitantes de La Cumbrecita, alemanes en su gran mayoría, ocultan algo, es explotada brillantemente por la novela, que imagino no hubiese sido la misma en otro contexto. La aparición de otros personajes secundarios aunque igualmente misteriosos, como el taxista húngaro y la joven Christianne, oficia de contrapunto a la idea central de la novela, aquella que proclama que en el rastreo de la verdad, solo se encuentra lo que se estaba buscando.

3 ene. 2010

dosmilnueve


Durante estos días los grandes, medianos y pequeños medios de comunicación, desandan el trajinado camino del balance; asistimos como mansos corderos a un caprichoso resumen de lo relevante, donde las interpretaciones personales se envuelven con el cálido ropaje de la aceptación pública. En el reparto de virtudes, tampoco me fue concedida la originalidad, situación que me obliga a callar o en su defecto transitar las hondas huellas del camino referido. Con la presión de aquel que pudiendo elegir el silencio, escoge la palabra que lo condena, me remito a recordar y en un mismo acto socializar, algunos de los libros editados en el 2009 que he vendido con mayor gusto.

Lector contestatario: puede existir placer en una transacción comercial?
Administrador del blog: el goce no reside en el comercio de la cosa, sino en participar al otro en el descubrimiento de algo placentero.
Lector contestatario: similar argumento puede provenir de un proxeneta.
Administrador del blog: en cuyo caso deberá Ud. emitir juicio de valor sobre quien demanda la cosa y no, sobre el demandado.
Lector contestatario: ok, le otorgare el beneficio de la duda, siga.

Diferenciaré en esta tarea dos grupos: reediciones e inéditos, y en este último tres niveles (nacional, provincial y local)
Reediciones:
Cuentos Completos – Edgar Allan PoeUna edición fabulosa donde se compilan los más de setenta cuentos que hicieron de Poe una de las figuras más influyentes, no solo en el ámbito de la literatura, sino también del cine, la música y la pintura. Con traducción y notas de otro grande: Julio Cortázar.
Esta canción de los Piojos, hace referencia a uno de esos cuentos: Morella, nombre que había elegido para su hija a punto de nacer, una joven parejita que se acerco a la librería a leerlo. Ignoro si le pusieron ese nombre, pero les gusto tanto el cuento que terminaron llevándose el libro.
Inéditos:
Bajo este sol tremendo – Carlos BusquedUna de las grandes revelaciones en el panorama de la literatura nacional. La primer novela de este chaqueño, presagia un gran escritor por venir.
Vuelve – Lucas TejerinaLa poesía de este bellvillense radicado en Córdoba es frontal y directa, pero sus palabras que en primera instancia salen disparadas hacia destinos inciertos, vuelven, como los boomerangs que el mismo fabrica, a parasitar nuestro interior. Anidada allí, muerde, corroe, lastima y revienta, como un allien.
Murarena – Jorge Rossi
Una novela actual, una polifonía de voces que testimonian, con la distorsión propia de las ficciones, claros y oscuros de una sociedad acotada, inmersa en un paisaje urbano que nos es propio a los villamarienses. El río, los prostíbulos, el político exitoso y corrupto, los pibes del suburbio seducidos por la delincuencia, la barrita de amigos, el asado y el futbol. Todo cabe y es reflejo. La novela, espejo.